Torre de control del aeropuerto de Arlanda, Estocolmo, Suecia
Elementos estándar modificados para una planta fuera de lo común
Para poder responder a la creciente cantidad de pasajeros se proyectó ampliar la capacidad del séptimo aeropuerto de Europa. Para controlar los más de 375.000 despegues y aterrizajes anuales se hizo necesaria la construcción de la nueva torre de control de 85 m de altura.
Ya en la etapa de presupuestación estaba claro que todos los muros divisorios de la complicada planta se hormigonarían junto con los muros perimetrales.
Por motivos económicos los expertos de PERI planificaron el encofrado de los núcleos interiores trepando con grúa y el encofrado exterior con unidades ACS autotrepantes. De ese modo, aún en circunstancias climáticas extremas, los trabajos en el encofrado interior se ejecutaban a resguardo del encofrado exterior.
Las plantas tipo del edificio de 24 pisos poseen una altura de h = 3,27 m y se realizaron en ciclos de cuatro días.