Proyectado como presencia diplomática conjunta de los cinco países nórdicos, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia se erigió en Berlín un complejo de edificios que pone de manifiesto la idea de Colaboración Nórdica.
Al concretar esta conexión ferroviaria con la construcción de una nueva estación, la metrópoli italiana de Milán y la región de Lombardia logran mejorar su infraestructura.
En la construcción de este edificio de viviendas y comercios, la empresa constructora sólo disponía de 200 jornadas para levantar 31.460 m³ de ambientes cerrados.
Con el traslado del gobierno alemán, el edificio de la Embajada de Suiza, declarado monumento arquitectónico y desocupado durante casi 50 años, será nuevamente la sede de la representación diplomática suiza.